Carta de Presentacion de la Asociación

Afirmar, señoras y señores, al presentarnos por primera vez en público, que nuestros deseos son y han sido siempre, como los de todos los aquí reunidos, el bienestar de nuestras tierras, unido al progreso de Jaca y de su Comarca, no es decir nada nuevo. Todas nuestras palabras y escritos han buscado estos fines desde el primer momento en que se tomó la decisión de crear la asociación "JACA: SIN PERDER EL NORTE."

No aceptaremos, por tanto, que nadie nos acuse de contrarios al bienestar y progreso, si decimos y creemos que el actual proyecto de la Autovía Huesca a Pamplona , tal como está concebido, no traería más prosperidad, en el futuro, para la Jacetania; sino, más bien; un nuevo ataque a las bellezas naturales y de atracción turística, que aún quedan en la que fue llamada, durante tanto tiempo, Perla del Pirineo.

Toda iniciativa que, dicen, pueda hacer que se alcance los sueños de esta prosperidad buscada, es vista, de entrada, con agrado y hasta con entusiasmo. Pero, a veces, el excesivo entusiasmo pone un velo, una nube negra, que cubre y difumina el contorno real de las cosas. Nos dejamos arrastrar por el optimismo y desechamos sin más todo juicio crítico y sereno que quiere profundizar en el estudio de iniciativas que...dicen..A- buscar el bien general de la región.

Por esta razón, quizás para algunos, la asociación" JACA, SIN PERDER EL NORTE ",que ha nacido para estudiar, enjuiciar y sacar las conclusiones pertinentes sobre el posible trazado de la proyectada autovía Huesca-Pamplona en relación con el Campo de Jaca, para algunos, digo, esta Asociación nuestra les parecerá sospechosa; y buscarán otras causas que expliquen, de forma ruin, su nacimiento. Quizás, por oscuros deseos, ..p1e~ lo piensen - y es posible que así lo digan- quienes buscan motivaciones políticas para atraer los votos democráticos, que los encumbren en los puestos de mando en las elecciones. Quienes aspiran a desarrollar, impacientes, su mundo financiero. Quienes buscan y quieren enriquecerse con sus empresas de construcción. Serán éstos los primeros que vean con malos ojos los fines que proclama el Preámbulo de los Estatutos de la Asociación: Conseguir en lo posible Que se conserve en nuestro entorno jacetano la belleza natural Que aún nos Queda. asociada al mismo tiempo al desarrollo uniforme y progresivo de toda la comarca

Pero el pensamiento y las palabras de esta clase de gente no nos importan. Soportaremos con indiferencia cuantos improperios quieran lanzarnos. Buscamos la A TENCION de todos los habitantes de esta Comarca y queremos que nos vean. Buscamos su COMPRENSION y queremos que escuchen.:. nuestras razones. Buscamos su APROBACION, si creen de verdad que están convencidos. Y buscamos también, si nos han visto, si nos han comprendido, si están convencidos, que se unan a nosostros para conseguir los objetivos fundamentales que la Asociación declara. Os buscamos como socios, en cualquiera de las formas que los Estatutos establecen.

Para intentar aclarar las razones de la Asociación y para conseguir vuestro apoyo, voy a proponeros varias cuestiones sobre las cuales podremos después dialogar.

La primera cuestión que, creo, debemos considerar es la verdad o mentira de la igualdad, -que corrientemente hacen al hablar de la Autovía-, Comunicaciones = Progreso, porque es de aquí¡je donde surge de inmediato la protesta contra todo aquél que quiere explicar la verdad o mentira de tal ecuación. Tendemos a creer que esta equivalencia - comunicación, igual a progreso - es una verdad indiscutible y J cualquiera voz que busca desentrañar y , hacer salir a la superficie su valoración, es escuchada, por lo menos, con recelo y, casi siempre, con oposición.

Sin embargo, estudiemos el problema; porque, si es verdad que la comunicación desarrolla y acrecienta el valor de cada pueblo y que pueblo incomunicado tiende a desaparecer, si es verdad que la comunicación aumenta las posibilidades económicas de una comarca, es también un error creer que cualquiera comunicación conlleva un desarrollo.

Cada pueblo exige una especial clase de comunicación y cada comarca pide siempre la más apropiada. No es lo mismo el camino en una llanura que en una montaña; no es igual la comunicación que transcurre por extensiones abiertas y fáciles por tanto, que las que intentan atravesar cordilleras. Y es muy distinto caminar por un terreno agradablemente turístico, que correr apresuradamente por paisajes monótonos y desolados. No es lo mismo unir pequeños pueblos y ciudades, que enlazar urbes muy pobladas en un largo recorrido.

Seguramente para el técnico que estudia y diseña un trazado, la mayor dificultad que tiene que resolver es el suelo por donde pasará el nuevo camino. Por decirlo de una manera fácil de entender, el terreno es su enemigo: es el mayor obstáculo que tiene que vencer y la mayor adversidad que tiene que superar. Buscará dar solución a este problema, cuidando que su trazado cause el menos impacto ambiental, - muletilla que se oye siempre en estas circunstancias -, porque sabe de antemano que la destrucción de lo existente, es condición indispensable para trazar todo nuevo camino. No hay camino nuevo sin destrucción de la naturaleza en alguna de sus partes, monte, valle, río, etc.

Planteada así la cuestión, vemos que la comunicación trae consigo siempre una destrucción. No es, por tanto, un bien absoluto. La incógnita que hay que descubrir es, si la destrucción, que el camino nuevo producirá, vendrá seguido de un mayor bienestar y una mayor riqueza para el pueblo o comarca por donde tiene que pasar el nuevo camino, superando la pérdida sufrida por esa destrucción. Es decir, si habrá desarrollo. y esto hay que saberlo antes de la construcción del camino, porque estas destrucciones son irreparables, sobre todo en los valles de las grandes cordilleras, como es el caso del Valle del río Aragón.

Leyendo la revista "El Mundo de los Pirineos" número 25 de este año, encuentro un testimonio a mis palabras: "EL TRISTE TESTIMONIO DE LOS ALPES" lo llama la Revista de la que quiero leer algunos párrafos:

"Los participantes en el Simposio internacional sobre Transporte Sostenido en Zonas de Montaña, celebrado en octubre de 1998, escucharon, con aliento contenido, el testimonio de Annie Collembert, Presidenta de la asociación "Vivir en Maurienne (Francia)"

En este valle de los Alpes franceses se construyó en 1980 el túnel de Fréjus que según los políticos locales de la época "lograría desenclavar el valle y relanzar su economía".

Collombert narró cómo esa obra provocó un proceso de degradación económica, social y medioambiental del valle que todavía hoy se sigue sufriendo...

Al desenclavamiento le siguió el desengaño. El milagro económico, prometido, no se produjo... Se construyó una autopista que arrasó los fondos del valle. " A causa de esta obra se han destruido espacios de gran valor otros se remodelaron de forma completamente artificial' , conjugando hormigón, macadam y árboles alineados.

Annie Collombert acabó asegurando que el mito del desenclavamiento, según el cual siempre es necesario construir nuevas redes, no es en absoluto obligatorio; es el resultado de continuas cesiones ante el lobby carretero".

La segunda cuestión que quiero plantear es una pregunta, cuya respuesta podemos dar con mucha facilidad. Esta es la pregunta: ¿ La destrucción que se causa al construir un camino nuevo, sea de la clase que sea, es siempre positiva? La respuesta parece sencilla. Sólo se podrá destruir algo - en nuestro caso el Valle del río Aragón en la comarca de Jaca -, cuando los beneficios sean, por lo menos, iguales o superen, que sería lo deseable, las destrucciones realizadas al construir la nueva vía de comunicación. Así de fácil; pero ¡cuidado i. Esto lo tenemos que saberlo antes de que se inicien las obras. Después, sería tarde. Las destrucciones del suelo son irreparables y el impacto ambiental negativo, una pérdida incalculable.

Si la construcción de un pantano provoca alarma por la destrucción que produce y por el impacto ambiental en ese punto escogido para su ubicación, pensad, por un momento, i qué alarma tiene que dispararse cuando se habla de una autovía que tiene que recorrer kilómetros y kilómetros, en una franja de decenas de metros, destruyendo campos, atravesando montañas, arrasando valles¡ La destrucción y el impacto ambiental no es sólo en un punto escogido, como sucede con un pantano. Es una destrucción progresiva y continuada, una cicatriz sin fin por los distintos paisajes por los que pasa. El impacto ambiental es progresivo y continuadamente negativo, consecuencia de la cicatriz que atraviesa los campos, las montañas y los valles.

No podemos, por estas razones, tomar a la ligera el posible trazado de la autovía en su trayecto por la comarca de Jaca, y decir, alegremente, que será un progreso para toda esta región.

La tercera cuestión a estudiar, también podemos iniciarla con una pregunta:¿Es beneficiosa una autovía en las cercanías de las cordilleras o atravesando estas fronteras naturales? La respuesta es muy difícil, si queremos ser prudentes. Las catástrofes que en estos últimos tiempos se han producido, nos tienen que hacer precavidos antes de responder

La autovía, atravesando cordilleras, es una carretera siempre constreñida; lo mismo cuando corre por un valle ¡al que destruye sin remedio, como cuando perfora las entrañas con un túnel: En el primer caso, corriendo por el valle, el impacto ambiental negativo raramente justifica su construcción; y en el segundo caso, atravesándolas con un túnel, aumenta los ya grandes peligros de la carretera hasta niveles espeluznantes. Muy necesaria, yo diría, imprescindible, será la causa que motive la construcción de una autovía que atraviese los valles y montañas de un gran Cordillera.

Las circunstancias actuales en el Valle del Aragón y en nuestro Pirineo, hacen innecesaria toda autovía, incluso abierto ya el túnel de Somport por carretera. Este paso se ha convertido en un camino convencional, o mejor decir sigue siendo una carretera convencional.~ El Gobierno Francés no quiere convertir en autovía el prolongado valle del Aspe. Lo que se pensó como camino rápido de comunicación entre España y Francia, autovía que iba a unir el mar Mediterráneo del Levante español con la costa Atlántica del Burdeos francés, se mantiene y sigue siendo sólo un enlace regional. Mientras existan las actuales circunstancias, no podemos ni debemos convertir en autovía lo que hoyes una carretera turística de montaña. Busquemos en el ferrocarril la solución más adecuada a la actual realidad. Dicen que esta es la solución que quiere el Gobierno francés. Unamos nuestra voluntad afirmativa a los deseos franceses y que se consiga, por fin, la ansiada apertura de esta línea férrea de comunicación que unirá las dos naciones, sin destruir apenas la naturaleza y sin obras costosas para la economía.

Pasemos ahora a la cuarta cuestión, que es sin duda la que más nos interesa considerar. Es el momento de analizar las consecuencias - positivas y negativas - que la construcción de la autovía y, sobre todo, su paso por esta comarca.,.. tal como esta concebido, podría acarrear a la vida, bienestar y desarrollo de toda ella.

A primera vista y sólo de manera general, parece que sería positiva su construcción, si se mejoraban las comunicaciones o, como se dice ahora, las infraestructuras de todo el territorio. Estamos cansados de oir a los que nos dicen que hay una carencia de infraestructuras en esta comarca. La endémica mala comunicación entre nuestros pueblos y ciudades colindantes hace que cualquier anuncio de mejora se acepte siempre con alegría. Con ella, la fluidez y rapidez en los desplazamientos sería, sin duda, mucho más fáciles para todos. No otra cosa es una autovía que una carretera que hace aumentar la circulación que se hace fluída y rápida. La autovía, pues, en un primer momento goza del aplauso de los ciudadanos y se siente bien acogida.

Sin embargo, aparece de inmediato una segunda visión, más reflexiva, más abierta, que nos lleva a preguntar: ¿ Será esta mejora solidaria? ¿ La mejora se extenderá a toda la Comarca? ¿ Todos los pueblos, en ella enclavados, verán mejorados sus medios de comunicación ? La respuesta, por mucho que nos duela, es ahora negativa. Sí; habría mayor fluidez, aumentaría la rapidez y la seguridad en la carretera, pero solamente para aquellos viajeros que, viniendo de lugares apartados, pasaran por estas tierras buscando otro destino: aves de paso. Sería una única carretera, excelente y soberbia, que miraría, desde su singular y costosa construcción, las viejas y humildes carreteras restantes, las que actualmente enlazan los pueblos y lugares diseminados por los valles y laderas, con trazados arcáicos, en condiciones difíciles y peligrosas.

No necesitamos una autovía de paso rápido en nuestro entorno turístico. No queremos un camino por donde pasen sin detenerse hombres y mujeres, embarcados en una atrayente velocidad. Necesitamos buenas carreteras, de fácil trazado, tranquilas y seguras, desde donde los viajeros, despreocupados y sin el morbo de la prisa, puedan admirar las bellezas del paisaje que atraviesan y quieran detenerse, acrecentando la riqueza de estas tierras. Necesitamos autovías que lleguen hasta nosotros, pero sin tocarnos; necesitamos un movimiento turístico que venga de todos los puntos Cardinales hasta el Norte, pero respetando el Norte, no haciendo de él un paso fugaz y sin provecho, sino un destino buscado por hombres y mujeres para su solaz y recreo, que es , en definitiva, la esencia del Turismo.

Si se puede y se quiere gastar el dinero para el bien y desarrollo de la comarca, háganse autovías que acerquen a este Norte, -al Pirineo aragonés; gentes del Levante, del país vasco y Navarra, de Lérida y de Barcelona, turistas de toda España. Son las autovías que necesitamos: las que lleguen cercanas a la Jacetania, pero sin entrar en ella. Para que puedan llegar hasta aquí, háganse enlaces de carreteras convencionales, tranquilos y seguros, que abran los valles y montañas a la contemplación y goce de los que nos visiten.

Esta forma de obrar crearía las infraestructuras necesarias que traerían vida, bienestar y desarrollo para toda clase de turismo, tanto de verano como de invierno. Esto animaría a crear, además, pequeñas industrias y empresas, acomodadas al aire y al ambiente del Alto Aragón~ Sólo así podrían recuperar una vida joven y emprendedora los viejos pueblos de estos valles y montañas, que están muriendo o ya se han muerto faltos de estímulos para seguir viviendo.

Pero sigamos analizando las consecuencias. Seguramente algunos de vosotros habrán ya leído en El Pirineo Aragonés el escrito que la asociación "JACA, SIN PERDER EL NORTE" expuso, como primera presentación, una vez legalizada. En él se hablaba del proyecto de la autovía y las repercusiones que su realización tendría en toda la comarca.

Voy a intentar hacer una exposición de lo que allí se decía, para reunir aquí todos los elementos precisos para un coloquio posterior, si se cree conveniente hacerlo.

La autovía, como vengo diciendo, es una carretera simplemente de paso. Su única finalidad es facilitar la circulación existente entre núcleos grandes de población, casi siempre congestionada. Busca, por eso, fluidez y rapidez en todo su trazado, hasta tal punto que la incomunicación por los lugares que pasa es uno de los requisitos exigidos para poderla construir. Así lo exige la Administración Pública cuando se anuncia en el B. O. el proyecto de la misma: _~La nueva calzada tendrá limitación total de accesos q las propiedades colindantes". Va, por ello, protegida y cerrada con una valla de alambre, por uno y otro lado, que no permite la entrada en la calzada de personas o animales. Tampoco pueden circular por esta carretera vehículos agrícolas .Tiene sus propias áreas de servicio con gasolineras, restaurantes, talleres, etc..Todo, para no entorpecer la rapidez de los que la tomen,

Se puede, pues, deducir que es una clase de vía de comunicación que solamente quiere llevar al conductor, cuanto antes, a su punto de destino. - - Se aisla de toda posible distracción, como si nos quisiera decir que no quiere relación alguna con los lugares por donde pasa, por muy hermosos y atrayentes que esto lugares sean.

Ahora bien: estamos en la Jacetania, zona turística sobre todo. ¿Es conveniente una carrareta así para una zona de turismo? La enorme destrucción que va a ocasionar su construción ¿ traerá compensaciones satisfactorias que hagan olvidar las bellezas naturales arrasadas? ¿No es la contemplación de la naturaleza en estos valles y montañas la mayor atracción de todos los que la visitan?

Necesitamos, vuelvo a repetir, en las cercanías de Jaca, carreteras seguras y tranquilas, en las que se pueda circular sin el apremio de la velocidad, carreteras en las que podamos leer "Carretera turística, circule sin prisas".. Carreteras abiertas y que inviten a detenerse. Carreteras que desarrollen el turismo rural por todos los rincones del Pirineo aragonés. Carreteras que inviten a la contemplación de la belleza natural de los paisajes, a su disfrute tranquilo, pues esto es, en definitiva, el bien que ofrece el Turismo. Queremos carreteras que hagan de la Ciudad y de los pueblos lugar de alojamiento en el turismo de verano y, sobre todo, de invierno. Es quizás en este turismo invernal donde la autovía dejaría sentir las peores consecuencias j Es fácil en las largas tardes invernales que el esquiador prefiera correr una hora por carretera rápida y volver a su propia casa, que pasar esa misma tarde y noche en un hotel, residencia o piso de alquiler, para volver a la mañana siguiente a las pistas a practicar el deporte de la nieve!. Sólo con carreteras convencionales se conseguirá estancias mas largas y seguras en fondas, residencias, hoteles y pisos de alquiler, sobre todo en el turismo invernal. Consecuencias muy semejantes se pueden imaginar para el desarrollo de bares y restaurantes.

Volvamos nuestra atención al comercio en cua1quiera de las formas de venta. El comercio vive sobre todo del movimiento tranquilo, aunque estén llenas las calles. El comerciante adorna sus escaparates, para que el posible comprador se detenga a mirarlos en sus ratos de ocio, tienta con ellos hasta conseguir la entrada en su establecimiento. ¿ Qué sucedería si una autovía pasara por la ciudad? ¿Aumentarían sus ventas?

Ya hemos visto que esta clase de vías están hechas para correr, para pasar de largo. Seguro que habrá mayor circulación de coches y camiones que no se detendrán. Cuando un conductor entra en la autovía (todos hemos tenido esta experiencia) le embarga la fiebre de la velocidad, busca llegar a su destino cuanto antes y, cualquier minuto de descanso, piensa que es perder el tiempo. Sólo saliendo de la autovía podría llegar al centro de la ciudad. La euforia de la velocidad y de la prisa le impide pensarlo siquiera.

No será, pues, esta nueva comunicación la que haya de aumentar sus ventas. Quizás las disminuya: los propios habitantes de la región, empujados por la facilidad de una vía rápida y cómoda que les acerca las largas distancias, caerán en la tentación de unir la necesidad de la compra a la posibilidad de alguna otra diversión. Así que, por culpa de la autovía, verán tal vez mermadas las ventas, porque sus conciudadanos encontrarán pretextos para realizar gran parte de sus ventas fuera del lugar donde viven.

Se puede admitir, por tanto, que la autovía no aumentará el desdarrollo ni del turismo en general, ni del turismo rural que quedaría cerrado y con muy malas comunicaciones sobre todo en los valles por donde ella pasara. No desarrollará más los servicios hoteleros en todas sus facetas, porque tendrán además que sentir la competencia de las areas de servicios de la nueva vía, que si bien enriquecerá al que tenga tal concesión, mermará la economía de los servicios de la zona. No aumentarán las ganancias comerciales, quizás disminuyan. A cambio de todo esto, habría un destrucción en el valle y montes del río Aragón en el tramo de Jaca que haría menos atractiva la estancia para los que ahora visitan la región.

También la agricultura y la ganadería sufrirán el impacto negativo de esta obra a todas luces innecesaria. Agricultores y pastores, más directamente. Ellos viven pegados a esos terrenos que van a quedar maltrechos. Son formas tradicionales de vida en estos valles y montañas, desde tiempos muy lejanos. Cuando la autovía atraviese sus campos, muchos de los pocos habitantes que en ellos viven, habrán perdido su tradicional forma de vivir, al perder la posiblilidad de continuarla.

En primer lugar, se arruinará una parte de la huerta del valle del Aragón que hoy se contempla desde la cantera y el árbol de la salud, que cambiara su vista verde y hermosa en panorama gris de cemento, con terraplenes y viaductos; que corten la espléndida perspectiva de Collarada y de las demás montañas por su base.

En segundo lugar, la nueva vía partirá, por la mitad, muchas fincas, dejándolas incomunicadas en cada una de sus partes, haciendo más difícil su cultivo, ya que al ser una carretera cerrada; no deja lugar para unificar el trabajo y la dedicación. Hará igualmente más lejanos y costosos los accesos a las fincas de uno y otro lado, porque solamente habrá pasos en lugares muy determinados. En realidad habrá una brecha de separación que dividira por completo toda la tierra por donde discurra el trazadfo de la vía.

Y si malas son las consecuencias para los agricultores, peores son todavía para los ganaderos. La vida del ganado es el campo abierto, cuanto más abierto, mejor. Viven pastando en constante movimiento. De pronto¡una linea de alambre que se prolonga más y más y que les cierra el paso a campos y caminos que siempre recorrieran. No hay pastos ni cabañeras que se salven. Les dejarán pasos de vez en cuando, los que la autovía considera más beneficiosa para su trazado, cuencas ~ ríos, de arroyos y baranqueras queperán difíciles de salvar ~' por su misma construción en lugares/donde la inclemencia; del agua, de la lluvia, de la nieve o del hielo, los haga- con demasiada frecuencia intransitables.

Y Podría acabar aquí, pues parece suficiente los hablado para que cada uno haga sus propias reflexiones y motive razones a favor o en contra de lo dicho. Pero hay todavía un resultado que me parece necesario tratar, para que no quede sin aclarar ninguno de los fines que busca defender la asociación. Se trata de la expropiación.

Es un tema en gran parte técnico, y ese aspecto técnico lo dejo para especialistas en la materia. Como hombre lego, no entraré en detalles propios de un ingeniero o de un abogado. Sólo expondré el ASPECTO SOCIAL de esta acción en relación con la propiedad. Sobre este aspecto, quiero hace algunas consideraciones:

Primera consideración.- La expropiación es un acto de compra- venta, y como tal acto hay un propietario que vende y un comprador; pero en esta compra-venta interviene una circunstancia que hace que esta acción sea muy distinta de cualquiera otra que se realiza corrientemente: EL INTERES GENERAL, el bien de todos que prevalece sobre el de cada uno. En este interés general no interviene el propietario.

El propietario vendedor está obligado a vender a un comprador que tiene en su mano el elegir el terreno que va a comprar y a fijar el precio que quiere pagar; no puede existir competencia, porque la Ley lo hace único comprador. El precio será, pues, el que haya fijado el comprador que variará muy poco por mucho que el vendedor quiera mejor resultado. Es lo que en palabras legales se llama justiprecio.

Fácil es comprender que la venta nunca será favorable para el propietario, porque tiene en contra dos condiciones negativas: la falta de libertad para vender y la falta de competencia para comprar.

Segunda consideración.- El comprador sólo desea comprar franjas de terreno en un trazado continuo, o dicho de otro modo: no se venden fincas enteras, sino zonas de una misma finca, destruyendo, por tanto, el valor uniforme que tendría toda ella. La zona comprada contagia a la finca entera que, además de perder gran parte de su valor, dificulta de una manera muy significativa la posibilidad de una venta posterior.

Tercera y última consideración.- El comprador hace del terreno sujeto a expropiación franjas con diferencias muy desfavorables para el propietario obligado a vender. El comprador establece, por Ley, tres franjas tratadas de forma muy desigual:

a).- ZONA DE DOMINIO PUBLICO. El propietario vende el terreno ocupado por la autovía y OCHO metros más de anchura por cada lado de la vía, a partir de la arista exterior de la calzada por donde pueda circular algún vehículo. El vendedor pierde la propiedad, que pasa a ser del dominio público, es decir, se hace una venta tal como la entendemos.

b).- ZONA DE SERVIDUMBRE. Consiste en dos franjas de terreno, a ambos lados de la autovía, interiormente limitadas por la zona de dominio público de VEINTICINCO metros cada una.

En esta zona no se pueden realizar obras de ninguna clase, ni se permiten más usos que los que son compatibles con la seguridad de la carretera; y siempre autorizados por el Ministerio de Obras Públicas.

Pero esta zona no se vende: sigue siendo de su propietario, aunque su propiedad es compartida, sin ninguna compensación a cambio. Como el Ministerio, sin embargo, PUEDE utilizar esta zona cuando crea conveniente, indemnizará si la ocupa y pagara los daños y perjuicios que cause su utilización. Pobre propiedad y nulo su valor en el mercado.

c).- ZONA DE AFECCION. Consiste igualmente en dos franjas de terreno, a ambos lados de la autovía, de CIEN metros cada una, limitadas interiormente por la zona de servidumbre.

En esta zona se puede realizar cualquier tipo de obras e instalaciones fijas o provisionales, cambiar el uso o destino de las mismas, plantar o talar árboles; pero siempre con el permiso del Ministerio, que podrá autorizar o denegar la realización de nuevas instalaciones.

Si hay construcciones en esta zona ya, se podrán hacer obras de reparación y mejora, previo permiso ministerial, con dos condiciones muy desfavorables: que no supongan aumento de volumen de la construcción; y que el incremento del valor de la obra realizada no pueda ser tenida en cuenta a efectos de expropiación.

Esta zona tampoco se vende, es del propietario. Pero su propiedad queda limitada, sin ninguina compensación, por un período de DIEZ años, una vez construida la autovía.

Aun queda un nuevo debilitamiento de la propiedad para el expropiado: la LINEA LIMITE DE EDIFICACION DE CINCUENTA METROS desde la cual hasta la autovía queda prohibida toda obra de construcción, reconstruccióm o ampliación, excepto las que resulten imprescindibles para la conservación y mantenimiento de las construcciones existentes.

Ahora, sí, acabo. Sólo me resta pedir disculpas si no he sido lo bastante claro y preciso en mis palabras y agradecer vuestra atención. Muchas gracias.